Arnold Paole

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A veces me cuestiono si realmente existen los vampiros,

“El solo pensar en su existencia me aterra, pero mas aún después de muerto, me aterra regresar al mundo de los vivos convertido en uno de ellos”

Comenzaba el siglo XVIII, las menciones de vampiros  se hacían parte de la vida cotidiana, se sabia que eran seres malvados, despiadados y mas allá de toda descripción diabólica, se les relacionaba con seres humanos que hacían sus apariciones por las noches, sutilmente sangrientos acabando con la vida de sus víctimas.

Existen algunos personajes de la historia que le dieron vida a ese ser que hoy conocemos como “vampiro”, uno de ellos es Arnold Paole un archiduque de Serbia de quien se dice, regreso a la vida después de muerto convertido en un vampiro, reapareció para provocar una epidemia de vampirismo que afecto a varios de sus conciudadanos de Medveja. Este caso es considerado como unos de los mejores ejemplos estudiados sobre la creencia de vampiros.

Era 1732, Arnold Paole sufre un accidente que le cuesta la vida tras romperse el cuello a consecuencia de una caída en un carro de heno, después de este hecho comienza toda la historia de horror para los ciudadanos de Medveja. Tras su fallecimiento comenzaron surgir otras muertes inesperadamente, los habitantes estaban atemorizados pues se corría el rumor de algunas personas que decían haber visto a Arnold Paole. Desde ese momento la gente empieza a creer en la existencia de  un ser que habría regresado de la muerte convertido en uno de los mas sangrientos asesinos o quizá convertido en un “vampiro”.

Casi todas sus víctimas fueron encontradas en lugares cercanos al cementerio de Medveja, donde había sido enterrado Arnold Paole. Algunos cuerpos estaban en condiciones inhumanas, sin piel, destripados, sin ojos, sin corazón. Cuando las autoridades decidieron comenzar las investigaciones no se encontró ninguna pista que hiciera dar con algún responsable, los patrones de las muertes no llevaban a nada, todas sus víctimas eran muy diferentes entre si, había niños, adultos, ansíanos, mujeres y hombres, todos por igual; la única probable pista que se tenia fue que todas sus víctimas habían sido encontradas en zonas cercanas al cementerio, pero poco tiempo después esa pista se volvió inservible, ya que, si al principio las autoridades comenzaban a poner más seguridad en lugares cercanos al cementerio, poco después se encontraría a toda una familia muerta en un lugar más alejado; a la semana siguiente fue encontrado el cuerpo de un niño en el interior de una iglesia.

El rumor de la existencia de una vampiro cuyo nombre Arnold Paole mejor conocido como el Hajduk Vampiro comenzó a ser cada vez mas fuerte. Llegó un punto en el que las autoridades decidieron tomar medidas sobre cómo no caer en las manos de aquél sujeto, estas eran algunas de ellas.

  • No salir después de las 7pm. Ninguna persona debía acercarse al cementerio a menos que fuese una ceremonia fúnebre para eso se tenían horarios establecidos. Pero la verdad es que nadie se acercaba al cementerio ni siquiera para enterrar a sus difuntos, la mayoría  prefería que fueran incinerados, para no tener que pisar aquel lugar del cual se decían cosas espantosas,
  • Otra de las medidas que se tomó fue mantener las casas cerradas. No dejar ventanas abiertas y mucho menos abrir la puerta después de las 7pm.

Lo cierto es que todas esas medidas fueron inútiles pues cada vez eran más las víctimas. Gran parte de la población, horrorizada al ver o al sufrir la muerte de algún ser querido, decidía salir corriendo a otra ciudad para no saber mas de aquél sitio. Hubo quienes no quisieron marcharse pues ahí tenían sus pertenencias, además no tenían los recursos para mudarse; entonces enfurecidos decidieron reclamarle a las autoridades todas las muertes y su poca eficacia para controlar aquella plaga que ellos aseguraban eran “vampiros”, pues ahora se creía que no solo era uno, si no todas aquellas víctimas de el Hajduk Vampiro.

Un militar y jefe administrativo que dijo haber sido testigo de eventos similares en otros lugares, aconsejó desenterrar el cadáver de Arnold Paole,  y así fue. Lo encontraron entero. El cuerpo no estaba delgado ni mucho menos, si no todo lo contrario, estaba gordo; sangre fresca corría de sus ojos, boca, nariz y orejas; la camisa y el interior del ataúd estaban empapados de sangre; aparentaba tener una piel, manos, uñas y pies nuevos; las viseras parecían estas en buen estado. No parecía ser un muerto, definitivamente no. El pueblo y autoridades horrorizados e impactados ante tal imagen decidieron atravesarle una estaca en su corazón. Dicen que se escucho un grito de dolor. Decidieron quemar el cuerpo y repetir aquel procedimiento con todas y cada una de su víctimas.

Lo curioso de este caso, y lo que lo hace mas real son todas aquellas investigaciones que surgieron, así también como toda la documentación oficial que se tiene en torno al mismo. La intervención de las autoridades, extensos informes médicos y militares.

El médico Johannes Flückinger, uno de los galenos que asistieron a la exhumación de Arnold Paole, quien publicó el informe conocido como Visum et Repertum, donde narra todos los hechos tal y como ocurrieron y en una parte dice;  la piel de pies y manos, así como las uñas viejas, habían caído pero por otro lado era evidente la existencia de uñas nuevas así como piel nueva y limpia.

“El vampiro está propenso a ser víctima de vehementes pasiones, parecidas a las del amor, ante determinadas personas. Para obtener su sangre, pone en juego una paciencia infinita y recurre a toda clase de estratagemas a fin de superar los obstáculos que le separan del objeto deseado. No desiste de su empresa hasta que su pasión ha sido colmada y ha podido sorber la vida de la codiciada víctima.”

Sheridand Le Fanu

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